lunes, 8 de octubre de 2007

* Bastillas

martes, 7 de agosto de 2007

Al que le quepa el sombrero...

con un poco de cariño y dedicación...

Estamos impacientes, intolerantes, rabiosos, mal genio, sonreímos poco, nos preocupamos muy poco por el que está al lado, vivimos quejándonos, siendo egoístas y por qué? Por todo lo que nos rodea, por el estilo de vida que llevamos y lo que tenemos y lo que no, y lo que queremos y lo que no, y así etc, etc, lo que si y lo que no, al final no estamos conformes nunca. Lo peor del caso es que no entendemos aún que lo único que somos capaces de gobernar y tener control absoluto en la vida es nuestra precisamente eso nuestra actitud, ésa es nuestra máxima expresión de libertad, y no la aprovechamos, nos atamos de manos con quejas y no disfrutando del tan famoso libre albedrío.

Cada día tenemos dos opciones cuando nos levantamos, quejarnos de que se acabaron las horas de sueño o dar gracias por el nuevo día (soleado ojalá) que puedo ver. La vida puede terminarse en un minuto, podríamos amanecer ciegos ( y eso es terrible), o que se yo!. Y esa actitud determina el cómo vamos a vivir el resto del día. Si quejarnos de la gente que te aprieta y mira feo o de quienes tienen gestos de amabilidad, y así sucesivamente. Podemos controlar las cosas en la medida que podamos, tengamos el día que queremos, a veces es más sencillo de lo que parece, mirar la vida. Que otras veces parece que se pone tan fea.

jueves, 2 de agosto de 2007

una AMIGA...siempre falta...


Hoy me pregunté algo muy puntual después de reunirme con una de mis amiguitas. ¿Será que las mujeres no podemos prescindir de las mujeres como amigas?. ¿Es que a caso somos solo nosotras quienes tenemos la empatía necesaria para sentir como necesitamos que se sienta y así entendernos mutuamente?.

No es difícil pensar en que la respuesta a estas preguntas sea “sí”, pero es una esperanza que no quiero perder el que desee de todo corazón que los hombres sean cada vez más nuestros “amigas” (y no me refiero a que se vistan como nosotras precisamente), sino, que puedan entender el cómo sentimos y el por qué sentimos así… ja! Acabo de pensar “¡¡¡pero que estoy pidiendo!!!!”. En fin, el post de hoy es en tono de reconocimiento a quienes son capaces de pensar en la vida y de sentir cada cosa que les pasa, y no ser como los pajaritos. Hoy mi personita importante ( y no es la única que conozco) está pasando por algunos cuestionamientos seudo emocionales y estructurales de la cosa que se llama Vida y eso me hace muy feliz porque llego a pensar que puede extinguirse la raza de hombres fríos y machistas que no lloran y casi ni piensan en lo que hacen a diario. ¡Está claro que a las mujeres ya no nos pasa nada con estos seres!.

Ahora bien la paradoja es la siguiente: ¿si estos hombres son cada vez más sentimentales, podremos ser las mujeres algún día ser menos sentimentales?. Mujeres: digan que ¡si!, conservemos la fe. No quiero decir que el sentimental sea malo, todo lo contrario, sino que es solo lo que nos pone un tanto estúpidas a veces, y para peor no podemos controlarlo… como ejemplo puedo decir que: somos complicadas (y yo particularmente admiro lo práctico de los hombres, ojo! no lo simple, lo práctico) y los hombres no, pero los odiamos de una manera única cuando con su forma de pensar y sentir nos dan la solución a nuestra maraña interminable de problemas, porque no hacen más que darnos la luz para dejar de sufrir… y dejar de sufrir en el momento que queremos llorarla toda, no es buena idea. Cuando hay que sufrir nos comprometemos con la causa y sufrimos. Pero ellos no y eso también nos da rabia (esto ¿no es un acto de estupidez?).

Bien, la cosa es simple. Las mujeres vamos a Marte y los hombres a Venus. O por lo menos preparemos las maletas.

Me dirán la gracia de estas diferencia es que nos complementamos, pero me parece a mi que la balanza está desequilibrada. Las mujeres comprendemos más el lenguaje de los hombres que ellos el de nosotras. Y somos “ las lloronas”, “sentimentales” bla, bla. Y ellos los “simplones” e “insensibles”. Creo que ya basta de eso, empatía… empatía y comprensión… para con el otro género. Yo quiero conocer más hombres que traten de sentir como yo, y quisiera dejar de derramar lágrimas por cosas sin sentido que a veces es mejor solo olvidar. Un beso y gracias a quienes lo hacen y me devuelve la fe (en la amistad y en parte de esta carrera por la vida).


...Gracias a ti.


lunes, 23 de abril de 2007

Nuestro ser interior nos grita y no lo oimos, creo yo.

Pedir perdón es asumir las responsabilidades, es el primer paso para enmendar el error. Pero a veces este Perdón es por la ausencia de algo, por no haber dicho o hecho lo que “correspondía” o lo que “debía” ser. Que puede ser hasta el pie para sentirnos victimas, y es que el perdón o mas bien el no-perdón daña a nivel medular y finalmente se liga a la culpa (que dicho sea de paso errónea y perjudicialmente, a veces confundimos con la Responsabilidad). Bueno este caso de ser las “victimas” no es la mejor opción, porque si bien pasamos de ser los culpables a ser los perjudicados, es lo que peor nos hace sentir, ya que no es el otro quien nos victimiza, sino nosotros mismos. Yo diría que es un autoflajelo y claro, la culpa es lo que nos castiga irreparablemente, nos hiere y nos marca quizás para siempre. Y lo peor de todo es que somos nuestros propios verdugos.

Ahora bien, la culpa por los errores cometidos nos crea un resentimiento con nosotros mismos, y este resentimiento nos hace esclavos de quien culpamos (o sea tu, yo…) y por lo tanto ataca nuestra felicidad y sobre todo nuestra libertad. El resentimiento (como dice Nietzche) es la emoción del esclavo, sin duda, si al no perdonar (o mejor dicho perdonarnos) esclavizamos nuestra alma.

Todo esto creo que tiene una explicación. El saber los errores que cometemos sustenta una concepción de que somos de una determinada manera y que tal forma es permanente y siguiendo este pensamiento así cometemos un error no sería ni mas ni menos que demostrar el cómo somos, sin embargo, no vemos lo real y es que somos seres que vivimos en (la) dialéctica, cambiamos, evolucionamos, nos reconstruimos a diario y eso es lo importante de todo. Entender que en el pasado actuamos bajo condiciones diferentes, que hemos crecido y la mala experiencia ahora (buena en su momento), ya no será jamás igual.

La culpa nos pide a gritos el perdón, necesitamos el acto liberador para con nosotros mismos y ¿como no?, si es un acto que refleja el sentimiento que sin chistar compartimos con los demás, el amor… pero el amor esta vez hacia nosotros mismos y a nuestra vida. El perdón es darse la oportunidad de nacer otra vez y esta vez de forma distinta, con lo que por lo menos esta vez quedaremos conformes.

Dedicado a una amiguita que debe hacerle mucho sentido lo aqui dicho.
Te queyo